Desde que los talibanes regresaron al poder en agosto de 2021, Afganistán ha vivido una transformación radical. El nuevo régimen impuso numerosas restricciones basadas en su interpretación estricta de la ley islámica, afectando principalmente a las mujeres y las niñas.
Las prohibiciones que han aplicado los talibanes controlan la educación, el trabajo, la vestimenta, los viajes y la participación femenina en la vida pública. Afganistán es actualmente el único país del mundo donde las niñas no pueden continuar oficialmente la educación después de la primaria y las mujeres tienen prohibido asistir a la universidad. !Un crimen Ileso a los derechos humanos!
¿Quiénes son los talibanes?
Los talibanes son un movimiento político, religioso y militar que surgió durante la década de 1990. Gobernaron Afganistán entre 1996 y 2001, hasta ser expulsados después de la invasión encabezada por Estados Unidos. Tras veinte años de guerra, recuperaron Kabul el 15 de agosto de 2021 y proclamaron nuevamente el Emirato Islámico de Afganistán.
Aunque inicialmente prometieron un gobierno más moderado, comenzaron a publicar decretos que redujeron los derechos de las mujeres afganas. Para 2025, la UNESCO había registrado más de 70 disposiciones restrictivas contra las mujeres y las niñas.
1. Las niñas no pueden asistir a la escuela secundaria
Las niñas afganas solamente pueden recibir educación formal hasta el sexto grado. Cuando alcanzan aproximadamente los 12 años deben abandonar la escuela, mientras los varones pueden continuar sus estudios.
En marzo de 2022, los talibanes anunciaron la reapertura de los centros femeninos, pero cambiaron la decisión el mismo día en que las alumnas debían regresar. Esta prohibición ha dejado fuera de las aulas a alrededor de 1.5 millones de jóvenes.
2. Las mujeres no pueden estudiar en las universidades
l femenino de salud.
3. Tienen prohibido trabajar en numerosos empleos
Las mujeres fueron apartadas de ministerios, tribunales, alcaldías y otros puestos públicos. Muchas empresas privadas también dejaron de contratarlas debido a las estrictas reglas de separación entre hombres y mujeres.
Existen algunas excepciones en hospitales, escuelas primarias y servicios destinados a mujeres, pero gran parte del mercado laboral permanece cerrado. Esta prohibición ha dejado sin ingresos a miles de hogares que dependían del trabajo de una mujer.
4. No pueden trabajar libremente para ONG y Naciones Unidas
En diciembre de 2022, los talibanes prohibieron que las mujeres trabajaran para muchas organizaciones no gubernamentales. En abril de 2023, la restricción se extendió a las empleadas afganas de Naciones Unidas. Las trabajadoras humanitarias son indispensables porque pueden entrar en hogares, hablar con otras mujeres y atender directamente a madres y niñas. Su ausencia dificulta la distribución de alimentos, medicamentos y ayuda humanitaria.
5. No pueden entrar en parques ni gimnasios
Las mujeres en Afganistán tienen prohibido acceder a numerosos parques públicos, parques de atracciones, gimnasios, baños públicos y clubes deportivos. Los talibanes justificaron la decisión afirmando que no se cumplían correctamente las normas de separación y vestimenta. El deporte femenino prácticamente desapareció del país. Muchas atletas escondieron sus trofeos, abandonaron sus entrenamientos o escaparon de Afganistán por temor a represalias.
6. Los salones de belleza fueron cerrados
En julio de 2023, las autoridades ordenaron cerrar todos los salones de belleza femeninos. Miles de propietarias y trabajadoras perdieron el negocio con el que mantenían económicamente a sus familias.
Estos establecimientos también eran uno de los pocos lugares donde las mujeres podían reunirse y conversar sin la presencia de hombres. Su cierre eliminó otra fuente de empleo y uno de los últimos espacios de socialización femenina.
7. No pueden viajar solas largas distancias
Las leyes de los talibanes establecen que una mujer no debe realizar viajes largos sin un mahram, es decir, un familiar masculino cercano como el padre, esposo, hermano o hijo adulto.
Las empresas de transporte pueden negarse a venderle un boleto o impedirle abordar si no lleva acompañante. Esta medida perjudica especialmente a viudas, mujeres solteras y quienes necesitan trasladarse para recibir atención médica.
8. Deben cubrir su cuerpo y rostro
La vestimenta de las mujeres afganas también está controlada. Cuando salen de casa deben cubrir completamente el cuerpo con ropa amplia y ocultar el rostro en numerosos espacios públicos.
Algunas utilizan el burka, que cubre desde la cabeza hasta los pies, mientras otras llevan una abaya acompañada de niqab. El padre, esposo o hermano puede ser sancionado si las autoridades consideran que una mujer de su familia no está vestida adecuadamente.
9. No pueden cantar ni leer en voz alta ante desconocidos
La Ley para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, anunciada en 2024, reforzó las restricciones sobre la voz femenina. La norma limita que una mujer cante, recite o lea en voz alta cuando pueda ser escuchada por hombres que no pertenecen a su familia.
Esta medida afecta especialmente a cantantes, profesoras, periodistas, presentadoras y locutoras. Naciones Unidas advirtió que estas disposiciones contribuyen a borrar la presencia de las mujeres de la vida pública.
10. No pueden protestar ni participar libremente en la política
Las protestas organizadas por mujeres para reclamar educación, trabajo y libertad han sido dispersadas por las fuerzas de seguridad. Varias activistas denunciaron amenazas, golpes y detenciones, haciendo que manifestarse resulte extremadamente peligroso.
El Ministerio de Asuntos de la Mujer fue eliminado y el gobierno talibán quedó integrado por hombres. Muchas periodistas también perdieron sus puestos o tuvieron que cubrirse el rostro frente a las cámaras. De acuerdo con la UNESCO, más del 80 % de las mujeres que trabajaban en medios de comunicación habían perdido sus empleos para 2025.Consecuencias de las prohibiciones del régimen talibán
Las restricciones no se aplican exactamente igual en todas las provincias, pero su efecto conjunto es evidente. Una niña que no termina la secundaria tampoco puede entrar en la universidad; sin estudios tendrá menos oportunidades laborales y, si necesita un acompañante masculino para viajar, dependerá todavía más de los hombres de su familia.
Organizaciones internacionales describen esta situación como una exclusión sistemática y algunas utilizan la expresión “apartheid de género”. Las medidas afectan la educación, el empleo, la salud, el movimiento, la vestimenta y la libertad de expresión de millones de mujeres afganas.
A pesar de las prohibiciones, algunas jóvenes continúan estudiando en escuelas clandestinas, programas de radio y plataformas digitales. Sin embargo, estas opciones no pueden reemplazar la educación formal, especialmente en las zonas rurales donde muchas familias carecen de internet y electricidad.
Las Naciones Unidas, UNESCO y diferentes organizaciones de derechos humanos han solicitado la reapertura de las escuelas y universidades. Hasta ahora, los talibanes no han mostrado señales firmes de eliminar las restricciones que mantienen a las mujeres fuera de gran parte de la vida pública en Afganistán.
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