Turkmenistán es uno de los países más aislados, misteriosos y autoritarios del mundo. Esta antigua república soviética, situada en Asia Central, posee enormes reservas de gas natural, ciudades monumentales y una población sometida a un intenso control gubernamental. Aunque oficialmente se presenta como una república presidencial, diferentes organizaciones internacionales consideran que Turkmenistán funciona como una dictadura familiar y personalista. No existe una oposición política auténtica, los medios de comunicación están controlados y las elecciones carecen de verdadera competencia.
Sin embargo, la dictadura de Turkmenistán no solo es conocida por su represión. También se ha hecho famosa por sus leyes insólitas, monumentos extravagantes y extraordinarios cultos a la personalidad. Estas son diez de las cosas más extrañas de Turkmenistán.
1. Una estatua dorada que giraba siguiendo al Sol
| Una de las imágenes más famosas del régimen fue una gigantesca estatua dorada del expresidente Saparmurat Niyazov. |
En 2010 fue retirada del centro de la capital y trasladada a las afueras. Aunque dejó de ocupar su posición original, continúa siendo uno de los símbolos más conocidos de la dictadura turcomana.
2. El presidente cambió los nombres de los meses
Saparmurat Niyazov no se conformó con llenar el país de imágenes y estatuas suyas. En 2002 ordenó cambiar los nombres tradicionales de los meses y de algunos días de la semana. Enero fue rebautizado como “Türkmenbaşy”, título utilizado por Niyazov y cuyo significado aproximado es “líder de todos los turcomanos”. Abril recibió el nombre de su madre, Gurbansoltan.
Otros meses fueron nombrados en honor a personajes históricos, conceptos patrióticos y símbolos nacionales. La población tuvo que utilizar oficialmente este nuevo calendario en documentos, escuelas y medios de comunicación. Después de la muerte de Niyazov, el Gobierno recuperó los nombres tradicionales de los meses en 2008.
3. El Ruhnama se convirtió en un libro casi sagrado
Niyazov escribió el Ruhnama, conocido como el “Libro del Alma”. La obra mezclaba autobiografía, historia, nacionalismo, consejos morales y una interpretación personal de la identidad turcomana. El Gobierno convirtió este libro en una pieza central de la educación y la vida pública. Los estudiantes tenían que estudiarlo en las escuelas y universidades, mientras que muchos empleados públicos debían demostrar que conocían su contenido.
El régimen llegó a presentar el Ruhnama como una guía espiritual para toda la nación. Incluso se promovió su colocación junto a textos religiosos en determinados espacios. Niyazov afirmó que quienes leyeran varias veces el libro recibirían beneficios espirituales. Esta utilización política convirtió al Ruhnama en uno de los ejemplos más extremos de adoctrinamiento bajo una dictadura moderna.
4. Había que estudiar el libro presidencial para conducir
El contenido del Ruhnama no se limitaba a las clases escolares. Durante el Gobierno de Niyazov, también formó parte de exámenes y procesos oficiales.
Las personas debían responder preguntas sobre el libro para ingresar en ciertas universidades, conseguir determinados empleos gubernamentales e incluso obtener la licencia de conducir. Esto significaba que una persona podía conocer perfectamente las normas de tránsito, pero tener dificultades para conseguir su licencia si no había estudiado las ideas del presidente. La obligación no tenía una finalidad relacionada con la seguridad vial. Era una forma de garantizar que la población conociera y repitiera la ideología oficial del régimen.
5. Construyeron un monumento gigante dedicado al Ruhnama
El Gobierno levantó en Asjabad una enorme reproducción del Ruhnama. El monumento, fabricado principalmente con mármol, tenía alrededor de nueve metros de altura.
En determinados momentos, la reproducción mecánica del libro se abría y mostraba contenido audiovisual relacionado con sus enseñanzas. Por las noches permanecía iluminada y rodeada por fuentes ornamentales. De esta manera, el libro escrito por el presidente no solo era obligatorio en las instituciones educativas, sino que también poseía su propio monumento nacional. Con el paso de los años y después de la muerte de Niyazov, el Ruhnama perdió parte de su importancia oficial. No obstante, su monumento todavía recuerda el enorme poder propagandístico que llegó a tener.
6. Los automóviles blancos dominan la capital
Asjabad es conocida por sus calles llenas de automóviles blancos. Durante el Gobierno de Gurbanguly Berdimuhamedow se impusieron fuertes restricciones a los vehículos de colores oscuros, especialmente a los automóviles negros.
Aunque no siempre existió una explicación oficial clara, diferentes reportes relacionaron esta medida con la preferencia del gobernante por el color blanco, considerado un símbolo de felicidad y buena fortuna. Numerosos propietarios tuvieron que dejar de utilizar sus vehículos, venderlos o cambiarles el color. También se establecieron controles para evitar que los automóviles sucios entraran en determinadas áreas de la capital.
Por esta razón, existen lavaderos cerca de las entradas de Asjabad. La apariencia de los vehículos pasó a formar parte del estricto orden visual de la ciudad.
7. El presidente aparecía haciendo prácticamente de todo
Gurbanguly Berdimuhamedow, presidente entre 2006 y 2022, desarrolló su propio culto a la personalidad.
La televisión estatal lo mostraba realizando una sorprendente variedad de actividades: montando caballos, levantando pesas, conduciendo automóviles de carrera, practicando deportes, disparando armas y tocando instrumentos musicales. También apareció cantando y actuando como DJ. Estas imágenes pretendían presentarlo como un líder fuerte, talentoso, saludable y capaz de dominar cualquier disciplina. Debido a que en Turkmenistán prácticamente no existen medios independientes, las imágenes oficiales del presidente ocupaban una parte importante de la programación informativa. Esta propaganda convirtió al gobernante en una especie de protagonista permanente de la televisión nacional.
8. Intentaron ocultar la caída del presidente de un caballo
En 2013, Gurbanguly Berdimuhamedow participó en una carrera montando un caballo de la prestigiosa raza Akhal-Teke. El presidente cruzó la meta en primer lugar, pero inmediatamente después cayó violentamente del animal.
Las cámaras oficiales dejaron de transmitir y los agentes de seguridad acudieron rápidamente al lugar. De acuerdo con reportes periodísticos, las autoridades intentaron controlar las grabaciones del accidente para impedir que circularan libremente. A pesar de estas medidas, el video terminó filtrándose y apareció en Internet. El episodio mostró hasta qué punto el régimen cuidaba la imagen pública del mandatario. Una simple caída deportiva podía contradecir la representación del presidente como un líder invulnerable.
9. Asjabad parece una ciudad de mármol casi vacía
Asjabad, la capital de Turkmenistán, es una ciudad extraordinariamente monumental. Posee enormes avenidas, fuentes, estatuas doradas, parques cuidadosamente diseñados y numerosos edificios revestidos de mármol blanco.
La ciudad posee varios récords arquitectónicos y fue planificada para proyectar una imagen de riqueza, limpieza y perfección. Sin embargo, muchas fotografías y testimonios muestran amplias avenidas con muy pocos peatones y vehículos. Las restricciones de circulación, la vigilancia policial y el carácter administrativo de algunas zonas contribuyen a esta apariencia. El contraste resulta sorprendente: mientras una parte de la población ha enfrentado dificultades económicas y escasez de productos, el Gobierno ha invertido grandes cantidades de dinero en monumentos y edificios destinados a representar el poder del Estado.
Por esta razón, Asjabad suele ser descrita como una de las capitales más extrañas y misteriosas del mundo.
10. El poder pasó del padre al hijo
En marzo de 2022, Gurbanguly Berdimuhamedow dejó la presidencia y fue sustituido por su hijo, Serdar Berdimuhamedow.
Oficialmente, Serdar ganó unas elecciones presidenciales. Sin embargo, no existió una competencia política libre ni una oposición auténtica con posibilidades reales de alcanzar el poder. Gurbanguly tampoco desapareció de la política. Conservó una enorme influencia y recibió el título de “Líder Nacional del Pueblo Turcomano”. Además, pasó a dirigir el Consejo Popular, una institución con importantes atribuciones políticas.
Esta sucesión convirtió el Gobierno de Turkmenistán en una especie de dinastía política familiar. El hijo ocupa la presidencia, mientras el padre mantiene autoridad, privilegios e influencia sobre las principales decisiones nacionales.
¿Turkmenistán continúa siendo una dictadura?
En la actualidad, Turkmenistán sigue siendo considerado uno de los países más represivos del mundo.
El Gobierno controla la televisión, la radio y la prensa escrita. El acceso a Internet está fuertemente censurado y numerosas páginas web, redes sociales y aplicaciones de mensajería permanecen bloqueadas o solamente pueden utilizarse mediante métodos alternativos. La oposición política independiente prácticamente no existe. Los partidos registrados apoyan al Gobierno y las elecciones producen resultados abrumadoramente favorables a los candidatos oficiales.
Periodistas, activistas y críticos pueden sufrir vigilancia, prohibiciones de viaje, pérdida de empleo, detenciones y represalias contra sus familiares. Organizaciones de derechos humanos también han denunciado presos políticos, desapariciones forzadas y malos tratos dentro de las prisiones. Aunque algunas de las medidas más excéntricas de Saparmurat Niyazov fueron eliminadas, el sistema político autoritario continúa bajo la familia Berdimuhamedow.
¿Por qué Turkmenistán es un país tan cerrado?
El aislamiento de Turkmenistán se relaciona con su sistema político, su estricta política migratoria y el control gubernamental de la información.
Obtener una visa puede resultar complicado y los visitantes extranjeros suelen enfrentar limitaciones. El país mantiene pocos contactos directos con el exterior y sigue una política de “neutralidad permanente”.Al mismo tiempo, el Gobierno controla una economía profundamente dependiente de las exportaciones de gas natural. Turkmenistán posee algunas de las mayores reservas de gas del mundo, pero la falta de transparencia dificulta conocer exactamente cómo se administran esos recursos.
La censura y las restricciones impiden obtener información independiente sobre la vida cotidiana de sus ciudadanos. Por eso, buena parte de lo que sucede dentro del país continúa siendo desconocido para el resto del mundo.
En fin...
Las estatuas doradas, los automóviles blancos, el libro obligatorio del presidente y la sucesión del poder entre padre e hijo pueden parecer elementos de una historia ficticia. Sin embargo, forman parte de la historia política reciente de Turkmenistán.
Detrás de estas curiosidades existe una realidad mucho más seria: falta de libertad política, censura, vigilancia y persecución de las voces críticas.
Turkmenistán demuestra que una dictadura puede combinar una fuerte represión con monumentos extravagantes, propaganda permanente y decisiones personales convertidas en políticas nacionales.
Aunque el país ha mostrado algunas señales limitadas de apertura económica y social, su sistema político continúa estando bajo el control de la familia Berdimuhamedow.
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