Desde que Estados Unidos lanzó las primeras bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, la posibilidad de una guerra nuclear se convirtió en una amenaza permanente. Durante la Guerra Fría, Washington y Moscú acumularon miles de ojivas capaces de destruir ciudades enteras en cuestión de minutos. La idea era impedir un ataque mediante la llamada destrucción mutua asegurada: si una potencia disparaba primero, la otra respondería y ambas quedarían devastadas.
El problema es que este sistema dependía de radares, satélites, computadoras, comunicaciones y personas obligadas a tomar decisiones bajo una enorme presión. En más de una ocasión, una falsa alarma, un ejercicio militar o un conflicto regional hizo creer que el enemigo estaba a punto de atacar.
No todos los episodios tuvieron el mismo nivel de peligro y algunos siguen siendo discutidos por los historiadores. Sin embargo, los documentos desclasificados muestran que el mundo estuvo varias veces mucho más cerca de una Tercera Guerra Mundial de lo que la población sabía.
1. La Guerra de Corea y la posibilidad de usar bombas atómicas
La Guerra de Corea, desarrollada entre 1950 y 1953, fue uno de los primeros conflictos en los que se consideró seriamente emplear armas nucleares después de Hiroshima y Nagasaki. Corea del Norte invadió Corea del Sur en junio de 1950 y provocó una guerra en la que participaron fuerzas estadounidenses, chinas y soviéticas de manera directa o indirecta.
Cuando las tropas chinas entraron masivamente en el conflicto, el general estadounidense Douglas MacArthur propuso ampliar la guerra. Entre sus ideas figuraban bombardear objetivos en China, bloquear sus costas e incluso utilizar armas nucleares para cortar las rutas por las que llegaban soldados y suministros.
El presidente Harry S. Truman declaró públicamente que todas las armas disponibles estaban bajo consideración. Aunque posteriormente intentó moderar sus palabras, la declaración causó alarma internacional. Estados Unidos trasladó componentes de bombas atómicas hacia el Pacífico y realizó demostraciones destinadas a presionar a sus adversarios.
MacArthur fue destituido en 1951 después de desafiar la autoridad presidencial. La guerra continuó hasta el armisticio de 1953 sin que se utilizara la bomba. Aun así, el conflicto demostró que las armas nucleares durante la Guerra Fría podían pasar rápidamente de ser instrumentos de disuasión a opciones reales dentro de una guerra convencional.
2. La Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán de 1958
En agosto de 1958, la China comunista comenzó a bombardear las islas de Quemoy y Matsu, controladas por Taiwán pero situadas muy cerca de la costa continental. Estados Unidos estaba comprometido con la defensa del gobierno taiwanés y temía que una invasión de las islas fuera el primer paso para conquistar Taiwán.
La Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán fue mucho más peligrosa de lo que se conoció públicamente. Documentos desclasificados revelaron que algunos mandos estadounidenses contemplaron utilizar armas nucleares contra aeródromos y posiciones militares chinas si las fuerzas convencionales no conseguían detener una invasión.
China todavía no poseía armas atómicas, pero era aliada de la Unión Soviética. Un ataque nuclear estadounidense podía provocar una respuesta de Moscú y convertir una disputa territorial en una guerra entre superpotencias.
El presidente Dwight Eisenhower se resistió a autorizar un ataque nuclear inmediato. Finalmente, Pekín redujo el bombardeo y anunció que atacaría las islas únicamente en días alternos. La crisis se fue estabilizando, aunque el enfrentamiento entre China y Taiwán nunca quedó completamente resuelto.
3. La Crisis de los Misiles de Cuba de 1962
La Crisis de los Misiles de Cuba es considerada el momento en que la humanidad estuvo más cerca de una guerra nuclear. En octubre de 1962, un avión espía U-2 fotografió bases de misiles soviéticos en construcción en Cuba, aproximadamente a 150 kilómetros de Florida.
El presidente John F. Kennedy ordenó una cuarentena naval de Cuba y exigió al líder soviético Nikita Jrushchov la retirada de las armas. Durante 13 días, Estados Unidos y la Unión Soviética se prepararon para un posible enfrentamiento. Las fuerzas estadounidenses alcanzaron el nivel DEFCON 2, a solo un escalón de la guerra general.
El 27 de octubre, conocido como el Sábado Negro, un misil soviético derribó un avión U-2 estadounidense sobre Cuba. Ese mismo día, buques norteamericanos lanzaron cargas de señalización cerca del submarino soviético B-59 para obligarlo a subir a la superficie. La tripulación no sabía si la guerra había comenzado y el submarino llevaba un torpedo nuclear.
El oficial soviético Vasili Arkhipov se opuso a autorizar su lanzamiento y ayudó a evitar una posible escalada. Finalmente, Jrushchov aceptó retirar los misiles a cambio de una garantía estadounidense de no invadir Cuba. En secreto, Kennedy también se comprometió a retirar los misiles Júpiter instalados en Turquía.
4. El conflicto fronterizo entre China y la Unión Soviética de 1969
Aunque China y la Unión Soviética eran países comunistas, sus relaciones se deterioraron durante la década de 1960. Las diferencias ideológicas y las disputas territoriales provocaron choques armados en la frontera.
En marzo de 1969, soldados chinos y soviéticos se enfrentaron en la isla Zhenbao, conocida por los soviéticos como Damanski. Hubo decenas de muertos y los combates continuaron en otros puntos fronterizos. Moscú llegó a estudiar la posibilidad de realizar ataques preventivos contra las instalaciones nucleares de China.
Según documentos conocidos posteriormente, funcionarios soviéticos consultaron de manera informal cómo reaccionaría Estados Unidos si atacaban el programa nuclear chino. Washington advirtió que no consideraría el conflicto como un asunto aislado y contempló distintas respuestas.
China comenzó a prepararse para una posible ofensiva soviética. Se construyeron refugios, se dispersaron fuerzas militares y numerosos dirigentes abandonaron Pekín. Las negociaciones diplomáticas redujeron la tensión, pero durante meses existió el riesgo de que dos potencias comunistas terminaran enfrentándose con bombas nucleares.
5. La Guerra de Yom Kippur de 1973
El 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria atacaron las posiciones israelíes en el Sinaí y los Altos del Golán. El objetivo era recuperar los territorios perdidos durante la Guerra de los Seis Días de 1967.
La Guerra de Yom Kippur comenzó con importantes avances árabes, pero Israel se recuperó y cruzó el canal de Suez. Estados Unidos suministró armas a Israel, mientras la Unión Soviética apoyaba a Egipto y Siria. La participación indirecta de las dos superpotencias elevó el peligro.
Cuando las fuerzas israelíes rodearon al Tercer Ejército egipcio, Moscú propuso enviar tropas soviéticas junto con Estados Unidos para hacer cumplir un alto el fuego. Después de que Washington rechazara la propuesta, Jrushchov advirtió que la Unión Soviética podía actuar por su cuenta.
Durante la madrugada del 25 de octubre, Estados Unidos colocó sus fuerzas en DEFCON 3. Unidades nucleares, bombarderos y barcos fueron puestos en un nivel superior de preparación. La Unión Soviética no envió sus tropas y la tensión disminuyó, pero el conflicto mostró cómo una guerra regional podía provocar un enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y la URSS.
6. La falsa alarma de NORAD de 1979
El 9 de noviembre de 1979, las computadoras del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica, conocido como NORAD, mostraron algo aterrador: la Unión Soviética aparentemente había lanzado un ataque masivo contra Estados Unidos.
Las pantallas indicaban que aproximadamente 250 misiles soviéticos se dirigían hacia territorio estadounidense. Poco después, el número aumentó a más de 2,000. Los centros militares comenzaron a aplicar los procedimientos previstos para una guerra nuclear. Aviones interceptores despegaron y la aeronave destinada a servir como puesto de mando presidencial fue puesta en el aire.
Los satélites y radares de alerta temprana no detectaban ningún lanzamiento real. La investigación descubrió que una cinta utilizada para entrenar a los operadores, que simulaba un ataque soviético, había sido introducida por error en el sistema operativo.
La alarma duró pocos minutos, pero dejó al descubierto un grave problema: una simulación informática podía confundirse con un ataque verdadero y desencadenar preparativos militares que el enemigo interpretara como el inicio de una guerra.
7. El chip defectuoso que anunció otro ataque en 1980
Menos de un año después, las computadoras estadounidenses volvieron a indicar que misiles soviéticos se acercaban. El 3 de junio de 1980, los centros de mando comenzaron a recibir cifras contradictorias: las pantallas mostraban dos misiles, después 200 y finalmente cero, repitiendo el ciclo sin una explicación clara.
Las tripulaciones de bombarderos nucleares recibieron órdenes de prepararse y despegaron aviones de mando. Las autoridades tenían apenas unos minutos para decidir si Estados Unidos estaba realmente bajo ataque.
Los datos provenientes de radares y satélites no confirmaron los lanzamientos. Los técnicos descubrieron que un componente electrónico defectuoso, cuyo costo era de apenas unos centavos, estaba generando números aleatorios dentro del sistema.
El incidente del chip defectuoso de 1980 parece absurdo, pero ocurrió en una estructura militar diseñada para responder con rapidez. Cuanto menos tiempo existe para verificar una alerta, mayor es la posibilidad de confundir un fallo técnico con el inicio de la Tercera Guerra Mundial.
8. Stanislav Petrov y la falsa alarma soviética de 1983
En la madrugada del 26 de septiembre de 1983, el teniente coronel soviético Stanislav Petrov estaba de servicio en el centro de alerta temprana Serpukhov-15. De pronto, el sistema informó que Estados Unidos había lanzado un misil nuclear. Segundos después aparecieron otras cuatro señales.
El año 1983 era especialmente peligroso. El presidente Ronald Reagan había endurecido su discurso contra la Unión Soviética y, pocas semanas antes, un avión soviético había derribado el vuelo comercial Korean Air Lines 007, causando 269 muertes.
Petrov debía comunicar la alerta a sus superiores, pero algo no tenía sentido. Un primer ataque estadounidense probablemente incluiría cientos de misiles, no solamente cinco. Además, los radares terrestres todavía no confirmaban la información de los satélites.
Decidió reportar que se trataba de una falsa alarma. Tenía razón: el sistema soviético había confundido el reflejo del Sol sobre nubes de gran altura con el resplandor producido por el lanzamiento de misiles. Su decisión no “detuvo” automáticamente una orden de ataque, como a veces se afirma, pero evitó que una señal errónea avanzara por una cadena de mando sometida a una tensión extraordinaria.
9. El ejercicio Able Archer 83
Apenas unas semanas después del incidente de Petrov, la OTAN realizó el ejercicio militar Able Archer 83. Las maniobras de noviembre simulaban cómo una guerra convencional en Europa podía transformarse en un conflicto nuclear.
El ejercicio incorporó comunicaciones codificadas, nuevos procedimientos y una participación de alto nivel que le dieron una apariencia especialmente realista. Los dirigentes soviéticos, que temían un ataque sorpresa, sospecharon que la maniobra podía servir para ocultar los preparativos de un verdadero primer golpe nuclear.
La Unión Soviética puso en alerta unidades aéreas capaces de transportar armas nucleares y aumentó la vigilancia sobre las actividades de la OTAN. Los documentos desclasificados muestran que la preocupación soviética era más seria de lo que los gobiernos occidentales comprendieron en ese momento.
Able Archer terminó el 11 de noviembre sin incidentes. No se produjo un lanzamiento ni existe consenso sobre la inminencia exacta de la guerra, pero la combinación de temor, secreto y movimientos militares creó condiciones en las que cualquier error podía tener consecuencias catastróficas.
10. El cohete noruego confundido con un misil nuclear en 1995
El final de la Unión Soviética no eliminó el riesgo. El 25 de enero de 1995, científicos noruegos y estadounidenses lanzaron un cohete Black Brant XII para estudiar la aurora boreal. Noruega había comunicado previamente el experimento a varios países, incluida Rusia, pero el aviso no llegó adecuadamente a los operadores encargados de la defensa aérea.
Los radares rusos detectaron el cohete y observaron que su trayectoria se parecía a la de un misil Trident lanzado desde un submarino. Una explosión nuclear a gran altura podía producir un pulso electromagnético y dificultar la detección de un ataque posterior.
La alerta llegó hasta el presidente Borís Yeltsin, quien activó su maletín nuclear para comunicarse con los altos mandos y evaluar una posible respuesta. Es la primera ocasión conocida en que un dirigente ruso activó ese sistema debido a una alerta real.
Durante varios minutos, las fuerzas nucleares rusas estuvieron preparadas mientras los radares seguían la trayectoria. Finalmente comprobaron que el cohete se alejaba del territorio ruso y cancelaron la alerta. El objeto cayó cerca de Svalbard tal como estaba previsto.
¿Por qué puede comenzar una guerra nuclear por accidente?
Estos casos revelan un patrón inquietante. El peligro no aparece solamente cuando un gobernante decide atacar. También surge de las falsas alarmas nucleares, los errores informáticos, las comunicaciones deficientes, los ejercicios militares malinterpretados y los conflictos regionales.
Los sistemas de alerta temprana conceden pocos minutos para determinar si un ataque es verdadero. Esperar demasiado podría impedir una respuesta; reaccionar demasiado pronto podría iniciar una guerra por error. Este dilema se vuelve más peligroso cuando las relaciones entre las potencias están deterioradas.
La historia también demuestra la importancia del juicio humano. Kennedy y Jrushchov buscaron una salida durante la Crisis de Cuba; Arkhipov se opuso al lanzamiento de un torpedo nuclear; Petrov desconfió de una computadora; y los operadores rusos siguieron observando el cohete noruego antes de recomendar una respuesta.
En varias de estas ocasiones, la tecnología falló y una persona tuvo que decidir si creía o no en la alarma.
Un peligro que todavía no ha desaparecido
La Guerra Fría terminó, pero las armas nucleares continúan existiendo. Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán y Corea del Norte reconocen poseerlas, mientras Israel mantiene una política de ambigüedad sobre su arsenal.
Los sistemas modernos son más avanzados, pero también enfrentan nuevas amenazas: ataques cibernéticos, inteligencia artificial, armas hipersónicas y decisiones cada vez más rápidas. La tecnología puede mejorar la detección, aunque también puede producir errores difíciles de identificar a tiempo.
Las diez crisis muestran que la humanidad no evitó una guerra nuclear únicamente gracias a planes perfectos. En ocasiones sobrevivió por prudencia, negociación y una sorprendente cantidad de suerte. La pregunta más preocupante no es cuántas veces el mundo estuvo cerca de una guerra nuclear, sino cuántas oportunidades tendrá antes de que alguien tome la decisión equivocada.
Fuentes consultadas
- Chatham House: 12 Times We Came Close to Using Nuclear Weapons
- Departamento de Estado de EE. UU.: Crisis de los Misiles de Cuba
- National Security Archive: documentos de Able Archer 83
- National Security Archive: conflicto fronterizo chino-soviético de 1969
- PBS: el incidente del cohete noruego
- Nuclear Threat Initiative: cuando Yeltsin recibió el maletín nuclear
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